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Volos, con la música a otra parte

economía social, movimientos asociativos, territorio y patrimonio

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La música como el fundamento central del Estado” fue la máxima con la que Gabriel D’Annunzio declaró la Constitucion de Fiume. La historia de esta ocupación luce como una de las más apasionantes y controvertidas del siglo pasado, cuando el poeta, artista, esteta y mago negro italiano irrumpió, ávido de más proezas tras su paso por la Primera Guerra Mundial junto a su ejército de militares de bajo rango, los “Arditi”, en la ciudad yugoslava de Fiume. Para sorpresa del General, su gesta no impresionó al Primer Ministro de Italia, así que despechado, decidió quedarse y disfrutar de los placeres de su conquista. Durante 18 meses de fiestas interminables en la ciudad, que llegó a tener moneda propia y fue reclamo de bohemios, budistas, homosexuales, teósofos y vedantistas, hubo que esperar al ascenso de Mussolini en el poder para que el Estado libre de Fiume fuese finalmente bombardeado por sus tropas fascistas en 1922. Resulta irónico, pero parece que D’Annunzio conseguía por fin la atención que reclamaba y sólo así llegaríamos a conocer el fin de su hazaña, que serviría de inspiración para los planes del propio Duce. Aunque ni la historia del General acabó ahí, ni esta entrada en el blog es sobre música, si apartamos el componente ideológico comprobaremos que ciertos paralelismos dan pie a la siguiente crónica en la que resuenan vientos de cambio a orillas del Mediterráneo.

Entre Atenas y Salónica está la ciudad portuaria de Volos, capital de Magnesia. Hace unos días la BBC se hacía eco de lo que parecía una anécdota según la cual por iniciativa popular, gran parte de sus habitantes constituían una creciente comunidad que deja atrás el uso del euro y retoma el trueque además de introducir una moneda alternativa y del mismo valor, el TEM, acrónimo en griego de Unidad Local Alternativa. Sus defensores argumentan que una moneda de uso local incentivará el consumo de servicios y productos locales además de limitar el poder de los bancos y las multinacionales. La ciudad, que conoció su apogeo a lo largo del alborotado siglo XX, ya estuvo relacionada entonces con varios movimientos sociales, como la enseñanza temprana del griego demótico (la “lengua del pueblo”), cuando Katharevousa hizo la versión sancionada oficialmente. Está claro que no es la primera vez que Volos se hace oir desde que Jasón partiera de su puerto con su selecta tripulación de argonautas.

TEM

Hoy son todo incógnitas y ha llovido demasiado sobre el sur de la Eurozona, pero antes de que cualquier ejército ponga punto y final a esta singular decisión por subversiva, anarquista y desestabilizadora, conviene saber que surgen voces escépticas y que las iniciativas para abandonar la moneda única forman parte ya de concursos que incluso cuentan con el beneplácito de la alta burguesía europea. ¿Será cierto que la contracultura es la nueva cultura? En ese caso habrá que volver a empezar, no desfallezcamos si hemos llegado hasta aquí porque contamos con alguna ventaja a nuestro favor: actualmente sabemos que jamás pudimos estudiar la historia de Europa en los libros de texto, ni la encontraremos en las hemerotecas porque todo apunta a que Europa nunca ha existido más allá de la psicogeografía de unos locos utópicos. Y a pesar del dolor que supone darnos cuenta ahora, cuando despertamos a golpe de efecto austero y con la única Unión de una troica amenazante, aún hay quienes resisten y se reorganizan desde el mismísimo Averno.

Son días extraños y aparentemente diferentes a aquéllos del Fiume de entreguerras. Es probable que en las plazas de Volos hoy no celebren nada con fiestas eternas o fuegos artificiales… pero en esta ocasión tal vez debamos estar pendientes, afinar los oídos y dejar que la música suene, a ver a dónde nos lleva.

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