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Ilustración para STIR Spring Issue

Commons, cultura libre, decrecimiento, ecología, economía social, ilustración, movimientos asociativos, procomún, territorio y patrimonio

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Está al salir la edición de primavera de STIR TO ACTION con mi nueva ilustración para uno de los más sugerentes artículos que la revista haya publicado. En él se cuenta cómo muchos pueblos abandonados de Europa (y centra su atención en la localidad de Barxa, Galicia) son objeto de procesos miopes que valoran el campo en términos exclusivamente monetarios del progreso, olvidando cualquier forma posible de conexión entre la naturaleza y el desarrollo de la actividad humana. Puro Thoreau, pero con casas rurales franquiciadas de por medio.

What’s dying is that ancient network in which people ensured their neighbours survived in hard times. What’s dying is people’s connection to the land, that lifeline that makes possible a profound relationship between humans and nature.

Además, el autor apuesta por el término rewild – reasalvajar- no sólo como motor para restaurar una zona en base a sus orígenes, sino a su mantenimiento según códigos respetuosos con la ecología y con la propia humanidad. ¿Cómo? (Re)cultivando economías y ecologías salvajes capaces de transformar las acciones más cotidianas y desafiar así a las estructuras políticas globales, esas que asfixian cualquier posibilidad de cambio.

En definitiva, tanto el texto como la ilustración participan en la búsqueda de esa vía que refleje las pautas del orden natural hacia nuestro día a día. Como en una sutil simetría, para entendernos. Por cierto, que a los editores les ha gustado tanto que va de portada, así que ahí va mi más esplendoroso agradecimiento.

Third collaboration for STIR
Opción B y boceto para 3ª colaboración en STIR

Aprovecho esta entrada para recordar mis dos colaboraciones anteriores: la ilustración para una entrevista a Simon Critchley incluida después en el primer libro editado por STIR en 2012, y la portada para el número de la revista del verano pasado. Espero que os gusten.

Simon Critchley Interview

portada STIR verano 2013

COSMICA, historia de una cerveza madrileña (ɔ)

cerveza, código abierto, Commons, copyleft, cultura libre, cultura popular, hacktivismo, Madrid, procomún

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“Es necesario hackear el sistema, trabajar en abierto, participar del procomún.” David Rodríguez, durante la presentación de la cerveza Virutas en Off Limits. Noviembre de 2013

Pocos meses antes curioseaba entre la oferta de Medialab-Prado y daba con el cartel que me guiñaría el ojo esa tarde de finales de verano. Desarrollo de un prototipo y una comunidad activa alrededor de la cerveza artesana, leía en el acerca de.

cartel Community Brewery

El idilio fue mutuo. Después de tres jornadas moliendo, mezclando, macerando y metiendo mano en el proceso de elaboración de la Virutas en la Serrería Belga y allí donde nos dejaban, Quique, @SrDguez y yo decidimos probar suerte y seguir descubriendo grietas por donde se evaporase la ilusión de participación.

Apuntes cerveceros

Huir de la lógica mercantil, indagar hasta conocer el sistema de producción, tomar la iniciativa. Empoderarte, implicarte y confiar en tus propias capacidades. Llámalo como quieras, que cuando te pierde la cerveza artesana y te recuerda a algún que otro viaje de ultramar, se trata de deleitarse con tu propia cerveza primero…  revelando los extraordinarios resultados: estilo ale belga con lúpulos Cascade y Columbus (fresco y de León). Además de bien cargada: 6,3º (¡!).

Y disfrutar diseñando su imagen y etiqueta después, claro, cómo no. Esto no ha hecho más que empezar.

moliendo grano

sparging

humulus lupulus

enfriando

filtrado

chaperos

embotellado

Por cierto, que Medialab-Prado es un proyecto del Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, y somos tres tipos muy agradecidos.

etiqueta

COSMICA

Primera foto oficial de COSMICA, por David Rodríguez

LINKS:

Cervezas artesanas en Madrid y otra info de interés

 

Concyborg y la wiki, ¿hay alguien ahí?

código abierto, comunicación cultural, cultura libre, cultura popular, educación virtual, innovación, investigación colectiva, movimientos asociativos, procomún

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Se cumple mes y medio de la llegada de Concyborg a la Red con su primer bloque temático: ¡Ciudadanos del futuro! Ideada como una plataforma online con la misión de crear una comunidad de conocimiento, debate e investigación colectiva, Concyborg se alimenta de una selección de contenidos compartidos sobre cultura y educación en una wiki.

¿Cómo se logra ese objetivo? Como artífices de esta ciberaventura, Clara y yo seguimos pensando que su funcionamiento es fácil una vez entendidas las reglas del juego. Si quieres saber cómo se articula Concyborg, qué es una wiki, o si persisten las dudas, encontrarás información y un par de vídeos explicativos para abordar esta plataforma más abajo, en esta misma entrada.

Finalizado el periodo de pruebas y repasando la reciente acogida al proyecto a modo de cuaderno de bitácora, lo cierto es que aquélla resultó más que gratificante, ya lo creo. No faltaron elogios acerca de la propia iniciativa, del buen momento en el que aterrizaba y del mismo diseño de la plataforma, pero al cierre de esta edición inaugural bajo una temática que pienso nos atañe a todos (¿a quién no le importa la ciudad donde vive?), la respuesta efectiva aún sigue siendo tímida. Hay quien, sin airearlo, argumenta miedo al editar o al no sentirse plenamente capaz de abordar una nueva tecnología no más compleja que el mecanismo de los ensimismados y narcisistas Facebook o Instagram, ¿acaso era esto el futuro? Y lo de Twitter no es otro cantar.

¿Hay alguien ahí?

¿Estamos preparados para dejar aparte el ego vertido en un Facebook o un Twitter si se trata de dinamizar un texto colaborativo y viajar más allá del ombligo? ¿Sabríamos apartar la construcción de la idea que queremos transmitir de nosotros mismos a los demás y centrarnos en construir conocimiento sobre un tema, sin más? ¿En qué medida influyen el temor, la vergüenza o el recelo al volcar las propias reflexiones sobre un tema concreto? A pesar de que la andadura de Concyborg es demasiado corta (¡o por eso mismo, porque estamos a tiempo!) y de que ya antes de arrancar el proyecto abordábamos estas cuestiones, hoy sigo sin respuestas. Tal vez las redes sociales resulten más perversas de lo que creemos cuando me sobran razones para afirmar que el acceso a Internet es lo mejor que nos ha tocado vivir -bueno, y los Debates del Estado de Madrid-. Pensamos que los grupos de afinidad son excelentes puntos de partida para el surgimiento de una comunidad, pero está claro que hay más, que esto es sólo una hipótesis y que su confirmación sigue dependiendo de vosotros.

El tono de Concyborg es cercano, accesible, ingenioso a veces e incluso serio si lo requiere y se acompaña de hipervínculos para fomentar el hipertexto ¡y alimentar la curiosidad del lector! Está bien, es de noche, hace calor, han condenado a Videla aunque el opio y la absenta escasean cuando la ironía se dispara… pero constatar que a pesar del aviso, a la hora de la verdad la máxima aspiración del usuario medio de Internet pudiera no ser otra que darle al botón de Me Gusta sería gris, aburrido y desilusionante. Por eso me pregunto dónde están los usuarios potenciales de Concyborg. ¿Alguien conserva esa sangre en las yemas de los dedos? Fanzineros, geeks, inconformistas y utópicos comuneros, vampiros, guardias jurado releídos, rebeldes nerds, capullos, tocahuevos relamíos, marujas de la Red, ¿dónde andáis estos días? Definitivamente, espero que esos chemtrails no estén causando su efecto…

Con todo, no oculto que andamos satisfechos, campantes y orgullosos por este hijo tonto -Clara, más paciente que yo, dixit- al que cuidamos y alimentamos porque nos encanta y creemos tanto en él como en la fuerza creativa de sus padres. Al fin y al cabo es buen momento para desarrollar proyectos personales opensource, concertados o estrictamente privados, allá cada cual. Por cierto, que después de ¡Ciudadanos del futuro!, donde aún y siempre podréis colaborar, mañana saldrá a la luz un segundo tema para calentar aún más los meses de verano. Y sí, estamos excitados.

Nada más por ahora, os seguimos esperando. Disfrutad del paseo.

Cómo funciona Concyborg

  • Concyborg se articula en torno a una wiki y se difunde a través de un blog y diversos perfiles en redes sociales.
  • Como dinamizadores de este juego, nuestra premisa consiste en lanzar un tema bimestral a través del blog, Facebook y Twitter que crecerá en la wiki. A partir de las aportaciones de los miembros de Concyborg, ese tema generaría uno o varios textos colaborativos ad infinitum en un proceso de construcción de conocimiento, que servirá a su propio elemento de desarrollo.
  • Para hacerse miembro, sólo hay que solicitarlo en la wiki a través del botón ‘Únete‘ y en menos de 24 horas se emitirá luz verde para editar y proponer cuantos textos se quieran.

    Algunas referencias sobre las wikis en Internet

    Wiki, la web más participativa. Artículo de Mercè Molist, 16/04/02.

    Sobre cómo las instituciones de la ciudad de Nueva York utilizan la wiki para fomentar la transparencia y el compromiso. vía Next American City / The New York World. 23/04/2012.

    Wikipedia, el gran referente.

    artandpopularculture Nuevo proyecto del creador de Jahsonic y favorito de Concyborg.

Invertir en cultura: por una Ley de Mecenazgo abierta a micromecenazgos

comunicación cultural, crowdfunding, cultura libre, economía social, financiación, innovación, ley de mecenazgo, nuevos modelos de negocio, Políticas Culturales, procomún

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Arden las redes sociales desde que el nuevo Ministro de Cultura (y Educación y Deporte), José Ignacio Wert, anunciara esta mañana que será el 2 de febrero cuando saque a relucir la Ley de Mecenazgo, tan ansiada por unos como inquietante para otros. Tras los vaivenes acerca de dar o no continuidad a la Ley Sinde y contentar a los lobbies norteamericanos, cambia ahora el caballo de batalla del Ministerio. ¿Por qué tanto revuelo? Para empezar, supone abrir una vía de financiación casi virgen en el Estado español. Parece que en EE.UU. funciona, allí lo que donas a una organización sin ánimo de lucro revierte positivamente de manera que puedes desgravártelo de los impuestos. La mecánica parece interesante, y se trata de un sistema de democracia directa; tú decides qué quieres apoyar. Pero desde la comparecencia de Wert las dudas acechan, ¿será una ley que establezca incentivos fiscales sólo para los grandes acontecimientos “de excepcional interés público” o para todos los proyectos culturales que tengan interés social?

Basta un repaso no demasiado exhaustivo por otros diarios online para descubrir que el fin de esta Ley no es otro que constatar la apuesta por el modelo anglosajón en cultura, lo hemos debatido anteriormente en este blog. Si no hay recursos, como nos quieren hacer ver, la cultura no iba a ser excepción en este proceso de desarme de la res publica. En sintonía con José Guirao, presidente de La Casa Encendida, pienso que cualquier cambio de modelo – y más cuando se legisla al respecto – ha de acompañarse de un proceso de sensibilización y debate que saque a la luz las ventajas y desventajas de, en este caso, invertir en cultura. ¿Suena utópico? Tal vez, pero cuando las grandes instituciones y los más poderosos patrocinadores se unen y hablan de “favorecer la participación de la sociedad en la cultura” uno ya ha vivido lo suficiente como para seguir dudando de cuanto le rodea. ¿De veras habrá espacio para todos los agentes sociales… o se trata de otra perversión del lenguaje para indicar que será una nueva alternativa de derivar fondos públicos y control mediático hacia el sector privado? Da la sensación de que será una Ley que beneficiará exclusivamente a los grandes patrocinadores. Nunca tuve tantas ganas de sentir que me estaba equivocando.

El micromecenazgo o crowdfunding irrumpe en escena

Llegados a este punto voy a hacer caso a dos de mis asiduas y vamos a hablar sobre crowdfunding con la boca abierta, que nadie nos oye. Estoy seguro de que la mayoría de vosotros conoce el término, pero por si acaso, apuntaré que el crowdfunding o financiación colectiva supone un modo emergente de financiación e incluso de “mecenazgo digital” en la web 2.0 susceptible de recompensa o contrapartida según el dinero invertido. A pesar de que desde el año pasado la popularidad del término aumentaba en todos los blogs de tecnología, cultura libre y economía social, el concepto deriva del crowdsourcing y tiene en Kickstarter un ejemplo pionero. A mi modo de ver lo más innovador de este sistema es que me permitiría actuar como participante y coproductor de los proyectos culturales que verdaderamente me interesan.

Así es, este sistema disfruta de cierto grado de aceptación porque consigue una nueva forma de asociacionismo cultural creando vínculos entre el consumidor y el fundador o promotor de un proyecto (por eso se llaman proyectos “bottom-up”) hasta forjar una verdadera comunidad y ser un vehículo incontestable de difusión del procomún* y de cualquier otro tipo de proceso de gestión colectiva de recursos. Y aunque puede plantear numerosas suspicacias en su modo de operar (¿Cómo ganarse la confianza de esos fans/microinversores antes siquiera de haber producido la obra? ¿Qué infraestructuras necesito como creador para además, transmitir transparencia y otorgar verdadera democracia al permitir que el público opine y aporte ideas y opiniones a mi obra? ¿Cómo dar visibilidad a mi proyecto?), ahí va un ejemplo que tal vez pueda servir para disipar dudas: desde diciembre de 2011 participo en la iniciativa #bookcamping a través de Goteo.org y desde entonces no han dejado de informarme sobre el estado de la financiación y demás objetivos que se traen entre manos. Transparencia y vértigo desde la Red, no esperaba menos.

Entonces, ¿Micromecenazgo digital contra Ley de Mecenazgo? Esperemos a saber qué ocurre el 2 de febrero. Estamos ante una nueva oportunidad para el sector cultural. Tal es así que si estas iniciativas de crowdfunding viniesen también de la mano de algún tipo de facilidad institucional que garantizase su funcionamiento, gozarían de una aceptación aún más rápida. No en vano, estamos ante un fenómeno que sustituiría también cierta labor casi exclusiva hasta ahora de los bancos y dejaría fluir la voluntad y el empoderamiento del público cuando hablamos de financiación, producción y consumo en el sector cultural. Así que si a esta coyuntura le sumásemos una Ley de Patrocinio y Mecenazgo abierta al público además de a las grandes corporaciones e instituciones consolidadas, ¿no serviría acaso para estimular la confianza en el sector e implicar realmente al usuario -público, consumidor, llamémosle como queramos- ? No sólo estamos ante una nueva propuesta de financiación, sino que parece que además conlleva un cambio de mentalidad.

*Crowdfunding y procomún en la Red

Olivier Schulbaum, de Platoniq, nos habla de crowdfunding para #masacritica y CCCBLab

El crowdfunding como caballo de Troya del procomún, según miembros de Goteo.org para CCCBLab

Periodismo, servicio público y ciudadanía en la Red neutral. Pau Llop en la presentación de Goteo.org. 4/11/2011

Algunas plataformas de crowdfunding en España

Goteo

Verkami

Lanzanos

Injoinet

Fandyu

III Foro de Industrias Culturales

cultura libre, industrias culturales, Políticas Culturales, procomún

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Excma. Sra. Dña. Ángeles González-Sinde, Ministra de Cultura,

El III Foro de Industrias Culturales que usted misma inauguró hace dos días y que ayer se clausuraba en el MNCARS tenía el fin de estudiar los cambios que están modificando las pautas de producción y consumo cultural en España. Durante este tiempo, empresarios, profesionales y expertos de consumo masivo se reunían y debatían para tratar los nuevos desafíos a los que se enfrentan las industrias culturales. Es interesante destacar que también formaron parte de estas jornadas miembros afines a los principales partidos políticos, que contaban incluso con una mesa propia de debate. En el programa no encontrábamos ninguna mención a la investigación o a la innovación y a las empresas emergentes del sector, sino que todas las mesas y bloques temáticos se plantearon alrededor de las plataformas relacionadas con el espectáculo y las prácticas culturales de consumo tradicional y masivo. En cualquier caso y a partir de la nota media de unos indicadores establecidos por los propios organizadores, el titular del mismo día que daba comienzo el Foro en El País, también presente en el comité organizador del evento, no se hacía esperar: Aprobado por los pelos para la cultura española. ¿Pero por qué?

“Lo que está en peligro es la pervivencia misma de la cultura. Es un asunto de Estado que tiene que ver con el bien común.” Ángeles González-Sinde

Era este alarmista mensaje emitida por usted al abrir el debate lo que me empujaba a escribirle unas líneas. Una vez más y según estas declaraciones corremos el riesgo de caer en la trampa del engaño, del oximorón, y creer que el tejido cultural se sustenta y se nutre únicamente al concepto de Industrias Culturales. ¿Qué es cultura para usted, Ministra? ¿Qué es lo que está en peligro realmente, la cultura o el Ministerio de Cultura? ¿Acaso la cultura parte exclusivamente de las instituciones públicas? ¿Cuál es el papel de los organismos públicos de gestión cultural? Según este juicio da la sensación de que la política cultural pretende definir, vertebrar y poseer la cultura de un país, de una región, de cualquier territorio… ¿como en el modelo doctrinal totalitario? Compruebo que hace tiempo que olvidaron los principales valores y el fundamento sobre el que debiera actuar la política cultural: el propio territorio. A partir de aquí usted sabrá que la consulta y la participación serían los estandartes de la ética; el conocimiento de la infraestructura, el consumo y las expectativas constituirían el alimento; y la visión estratégica siempre a largo plazo, el Norte.

Por otra parte pero sin soltar la brújula, me encantaría saber a qué se refiere usted con “bien común” y que lo explicase, tal vez extrajera alguna conclusión reveladora. Me pregunto si todas aquéllas Fundaciones que se vieron favorecidas con el reparto de subvenciones dependientes de su cartera en octubre de este año contribuirán a ese bien común, y en qué medida se fomenta así la cultura en el Estado. ¿Sabrían los participantes de la mesa política de este III Foro de Industrias Culturales contestar esta pregunta? Mientras tanto, llevamos años escuchando que los museos están temblando y no dejamos de ver cómo se inauguran centros de arte contemporáneo que carecen de fondos propios para la producción. No podemos olvidar los espacios independientes, incapaces incluso de crear redes porque seguro que ni el propio Ministerio de Cultura los reconoce. ¿Qué partida se destinó hace menos de un mes a los verdaderos Proyectos Culturales?

La conclusión principal es que la asignatura pendiente sigue siendo la internacionalización, algo que en el ámbito europeo ha sido “un fracaso”.

Esta vez la cita es del propio diario refiriéndose a la internacionalización de la cultura española. Pues bien, ¿qué esperaban si no sabían qué vendían? A mí lo que me extraña es que hayan aprobado, pelos aparte. En cualquier caso estoy impaciente por conocer las conclusiones finales de este III Foro de Industrias Culturales. Seguro que se tratará de algo grande, espero sorprenderme.

Reciba un cordial saludo.

Bibliografía y recursos en internet

Declaración Comisión de Cultura Acampada Bcn Julio 2011

• Bourdieu, P. (1995) Las reglas del arte Anagrama: Barcelona

www.culturalpolicies.net

www.ifacca.org

www.labforculture.org/es

portal.unesco.org

Culture & Access Commons: recursos y derechos educativos, sociales y culturales

Commons, Creative Commons, cultura libre, economía social, Políticas Culturales, procomún

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Quería aprovechar un tweet de mis contactos publicado hace unos días que coqueteaba con el rumor de la inminente desaparición del Ministerio de Cultura. De resultar cierta la idea y consumarse en un futuro próximo, España dejaría de lado definitivamente el modelo tradicional francés de política cultural en el que el Estado actúa como garante y gestor de sus instituciones, para optar por una visión más anglosajona y por ello más economicista y empresarial de la política, cediendo las “competencias” a las Comunidades Autónomas. Bajo esta aparentemente inofensiva medida subyacería una sutil aunque depredadora estrategia que avalaría las políticas neoliberales de casi todas las autonomías del Estado.

Esto me lleva a posicionarme porque pienso que el objetivo de la política cultural nunca debiera ser el de valorar económicamente sus recursos. Parece que nos hemos acostumbrado a ver cómo se fijan indicadores para explotar la creatividad y las ideas al amparo de los últimos Gobiernos con las leyes y releyes sobre propiedad intelectual o la regulación de la red y otras formas de expresión e información. ¿Tan mal se ha promocionado el propio sector cultural que esos han sido los ámbitos de actuación más sonados? Lo que está claro es que hay a quien no le conviene investigar en las posibilidades del acceso libre a la cultura porque entre otros motivos, seguramente ni las propias autoridades entiendan o sean capaces de defender el propio significado del término a lo largo de la historia y según la disciplina que lo aborde. De todos modos y como apuntaba, me resigno a valorar y categorizar la cultura como un sector económico más, ligado a un mercado “cultural” derivado de la progresiva externalización de competencias públicas. Alarmas aparte, aprovecharé que todavía no ha culminado ningún proceso y como siempre que se cierne la oscuridad, lo importante es entender los por qués y encontrar el modo de apoyar cualquier atisbo de resistencia.

Efectivamente, el primer paso es tomar conciencia de que hoy cualquier discurso sobre cultura y sociedad no puede disociarse del de democracia y política pública. A mi modo de entender, la corriente dominante nos quiere convencer de que no hay tiempo ni recursos para dedicarlo a patrimonio, artes y cualquier otro medio de transmisión cultural o de conocimiento, y de hecho se trata de un ámbito cada vez más alejado de prioridades para propuestas de intervención pública.. como ocurre con la Educación, la Sanidad o el Medioambiente. Y es en este punto donde quiero recoger la idea del procomún(1) y su aplicación a la cultura mediante los Culture Commons a propuesta de Bill Ivey, o a los recursos sociales mediante los Access Commons. El origen de estos términos y su explicación son bien sencillos una vez hemos comprendido y asimilado sus aplicaciones, como la misma Wikipedia o las licencias Creative Commons.

Tal vez convenga recordar que hace ya mucho tiempo que se trabaja en un flujo regenerativo de la obsoleta cadena de producción fordista, y que probablemente las prácticas culturales hayan sido pioneras en abrazar esta transformación. ¿Qué quiere decir esto? Básicamente y además de otras bondades, que vivimos un nuevo paradigma en el que el ciclo consiste en producir, usar y compartir para distribuir más equitativamente costes y beneficios con recursos (¿o derechos?) que nunca debieran ser tratados como meros bienes comerciales. En cualquier caso, el objetivo último siempre sería participar y fomentar una sociedad sostenible a través de las 5 Áreas del Procomún:

1. Food Commons, 2. Energy Commons, 3. Thing Commons

El aire, las hierbas medicinales, la noche, el silencio, el agua, la biodiversidad.. Estas tres áreas del procomún parecen proveer las necesidades vitales desde el punto de vista físiológico del ser humano, entre otras.

4. Culture Commons

Para permitir al ser humano expresarse, comunicarse y hacer uso de la memoria. Resulta interesante descubrir que de aquí surgen las licencias Creative Commons.

5. …y Access Commons

Para permitir el acceso a la medicina, la educación, la libre expresión y los recursos sociales. Encontramos:

Centrándonos en estos dos últimos Commons, vemos que coinciden con los ámbitos de los que hablábamos como susceptibles de ser arrebatados, “olvidados” o, directamente, vendidos estos días. Tradicionalmente, en la antigua y categórica pirámide de Maslow, eran los que ocupaban la cumbre del sistema. Parece que alguien sigue creyendo en esta forma de representación y no piensa detenerse hasta ganar la carrera por acaparar la base, su cimiento. Aunque está visto que también los hay quienes han empezado por abajo: ¿a alguien le suena la mercantilización y privatización del Canal de Isabel II de Madrid?

Igual que podemos trabajar con Flickr (un momento… ¿otra empresa privada para gestionar procomún?) o intercambiar diseños arquitectónicos, ilustraciones científicas, software, canciones, blogs, webs y novelas que se adaptan a los parámetros de Creative Commons, también hay quien investiga y lucha por abrir las patentes farmaceúticas, publicar los últimos descubrimientos del genoma humano o dar a conocer los niveles de toxicidad de ciertos medicamentos al margen de los intereses privados. Y ya no hace falta ser un erudito para comprender esta dinámica cuando son ya más de 53 países en los que se adaptan también las licencias CC a las leyes nacionales para promocionar nuevas formas de producir, compartir y distribuir trabajos creativos, ¿sabes si está el tuyo en la lista? Si la información sigue siendo el poder y ha tardado tanto en circular entre nosotros, no estaría de más expandir este horizonte, disfrutarlo y velar por su defensa en caso de que surjan tentáculos reguladores con hambre de latente e insaciable discurso monetario.

(1) Este jueves 29 de septiembre se presentaba 15M.cc en el Laboratorio del Procomún de Medialab-Prado, a cargo de Antonio Lafuente, investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC) en el área de estudios de la ciencia.

Artículos, Bibliografía y recursos en Internet

Jaron Rowan en Diagonal, 19 de septiembre de 2011.

• Elinor Ostrom (1990). Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action. Cambridge University Press.

creativecommons.org

onthecommons.org

• #procomún en Twitter