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Ilustración para STIR Spring Issue

Commons, cultura libre, decrecimiento, ecología, economía social, ilustración, movimientos asociativos, procomún, territorio y patrimonio

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Está al salir la edición de primavera de STIR TO ACTION con mi nueva ilustración para uno de los más sugerentes artículos que la revista haya publicado. En él se cuenta cómo muchos pueblos abandonados de Europa (y centra su atención en la localidad de Barxa, Galicia) son objeto de procesos miopes que valoran el campo en términos exclusivamente monetarios del progreso, olvidando cualquier forma posible de conexión entre la naturaleza y el desarrollo de la actividad humana. Puro Thoreau, pero con casas rurales franquiciadas de por medio.

What’s dying is that ancient network in which people ensured their neighbours survived in hard times. What’s dying is people’s connection to the land, that lifeline that makes possible a profound relationship between humans and nature.

Además, el autor apuesta por el término rewild – reasalvajar- no sólo como motor para restaurar una zona en base a sus orígenes, sino a su mantenimiento según códigos respetuosos con la ecología y con la propia humanidad. ¿Cómo? (Re)cultivando economías y ecologías salvajes capaces de transformar las acciones más cotidianas y desafiar así a las estructuras políticas globales, esas que asfixian cualquier posibilidad de cambio.

En definitiva, tanto el texto como la ilustración participan en la búsqueda de esa vía que refleje las pautas del orden natural hacia nuestro día a día. Como en una sutil simetría, para entendernos. Por cierto, que a los editores les ha gustado tanto que va de portada, así que ahí va mi más esplendoroso agradecimiento.

Third collaboration for STIR
Opción B y boceto para 3ª colaboración en STIR

Aprovecho esta entrada para recordar mis dos colaboraciones anteriores: la ilustración para una entrevista a Simon Critchley incluida después en el primer libro editado por STIR en 2012, y la portada para el número de la revista del verano pasado. Espero que os gusten.

Simon Critchley Interview

portada STIR verano 2013

COSMICA, historia de una cerveza madrileña (ɔ)

cerveza, código abierto, Commons, copyleft, cultura libre, cultura popular, hacktivismo, Madrid, procomún

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“Es necesario hackear el sistema, trabajar en abierto, participar del procomún.” David Rodríguez, durante la presentación de la cerveza Virutas en Off Limits. Noviembre de 2013

Pocos meses antes curioseaba entre la oferta de Medialab-Prado y daba con el cartel que me guiñaría el ojo esa tarde de finales de verano. Desarrollo de un prototipo y una comunidad activa alrededor de la cerveza artesana, leía en el acerca de.

cartel Community Brewery

El idilio fue mutuo. Después de tres jornadas moliendo, mezclando, macerando y metiendo mano en el proceso de elaboración de la Virutas en la Serrería Belga y allí donde nos dejaban, Quique, @SrDguez y yo decidimos probar suerte y seguir descubriendo grietas por donde se evaporase la ilusión de participación.

Apuntes cerveceros

Huir de la lógica mercantil, indagar hasta conocer el sistema de producción, tomar la iniciativa. Empoderarte, implicarte y confiar en tus propias capacidades. Llámalo como quieras, que cuando te pierde la cerveza artesana y te recuerda a algún que otro viaje de ultramar, se trata de deleitarse con tu propia cerveza primero…  revelando los extraordinarios resultados: estilo ale belga con lúpulos Cascade y Columbus (fresco y de León). Además de bien cargada: 6,3º (¡!).

Y disfrutar diseñando su imagen y etiqueta después, claro, cómo no. Esto no ha hecho más que empezar.

moliendo grano

sparging

humulus lupulus

enfriando

filtrado

chaperos

embotellado

Por cierto, que Medialab-Prado es un proyecto del Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, y somos tres tipos muy agradecidos.

etiqueta

COSMICA

Primera foto oficial de COSMICA, por David Rodríguez

LINKS:

Cervezas artesanas en Madrid y otra info de interés

 

Concyborg y la wiki, ¿hay alguien ahí?

código abierto, comunicación cultural, cultura libre, cultura popular, educación virtual, innovación, investigación colectiva, movimientos asociativos, procomún

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Se cumple mes y medio de la llegada de Concyborg a la Red con su primer bloque temático: ¡Ciudadanos del futuro! Ideada como una plataforma online con la misión de crear una comunidad de conocimiento, debate e investigación colectiva, Concyborg se alimenta de una selección de contenidos compartidos sobre cultura y educación en una wiki.

¿Cómo se logra ese objetivo? Como artífices de esta ciberaventura, Clara y yo seguimos pensando que su funcionamiento es fácil una vez entendidas las reglas del juego. Si quieres saber cómo se articula Concyborg, qué es una wiki, o si persisten las dudas, encontrarás información y un par de vídeos explicativos para abordar esta plataforma más abajo, en esta misma entrada.

Finalizado el periodo de pruebas y repasando la reciente acogida al proyecto a modo de cuaderno de bitácora, lo cierto es que aquélla resultó más que gratificante, ya lo creo. No faltaron elogios acerca de la propia iniciativa, del buen momento en el que aterrizaba y del mismo diseño de la plataforma, pero al cierre de esta edición inaugural bajo una temática que pienso nos atañe a todos (¿a quién no le importa la ciudad donde vive?), la respuesta efectiva aún sigue siendo tímida. Hay quien, sin airearlo, argumenta miedo al editar o al no sentirse plenamente capaz de abordar una nueva tecnología no más compleja que el mecanismo de los ensimismados y narcisistas Facebook o Instagram, ¿acaso era esto el futuro? Y lo de Twitter no es otro cantar.

¿Hay alguien ahí?

¿Estamos preparados para dejar aparte el ego vertido en un Facebook o un Twitter si se trata de dinamizar un texto colaborativo y viajar más allá del ombligo? ¿Sabríamos apartar la construcción de la idea que queremos transmitir de nosotros mismos a los demás y centrarnos en construir conocimiento sobre un tema, sin más? ¿En qué medida influyen el temor, la vergüenza o el recelo al volcar las propias reflexiones sobre un tema concreto? A pesar de que la andadura de Concyborg es demasiado corta (¡o por eso mismo, porque estamos a tiempo!) y de que ya antes de arrancar el proyecto abordábamos estas cuestiones, hoy sigo sin respuestas. Tal vez las redes sociales resulten más perversas de lo que creemos cuando me sobran razones para afirmar que el acceso a Internet es lo mejor que nos ha tocado vivir -bueno, y los Debates del Estado de Madrid-. Pensamos que los grupos de afinidad son excelentes puntos de partida para el surgimiento de una comunidad, pero está claro que hay más, que esto es sólo una hipótesis y que su confirmación sigue dependiendo de vosotros.

El tono de Concyborg es cercano, accesible, ingenioso a veces e incluso serio si lo requiere y se acompaña de hipervínculos para fomentar el hipertexto ¡y alimentar la curiosidad del lector! Está bien, es de noche, hace calor, han condenado a Videla aunque el opio y la absenta escasean cuando la ironía se dispara… pero constatar que a pesar del aviso, a la hora de la verdad la máxima aspiración del usuario medio de Internet pudiera no ser otra que darle al botón de Me Gusta sería gris, aburrido y desilusionante. Por eso me pregunto dónde están los usuarios potenciales de Concyborg. ¿Alguien conserva esa sangre en las yemas de los dedos? Fanzineros, geeks, inconformistas y utópicos comuneros, vampiros, guardias jurado releídos, rebeldes nerds, capullos, tocahuevos relamíos, marujas de la Red, ¿dónde andáis estos días? Definitivamente, espero que esos chemtrails no estén causando su efecto…

Con todo, no oculto que andamos satisfechos, campantes y orgullosos por este hijo tonto -Clara, más paciente que yo, dixit- al que cuidamos y alimentamos porque nos encanta y creemos tanto en él como en la fuerza creativa de sus padres. Al fin y al cabo es buen momento para desarrollar proyectos personales opensource, concertados o estrictamente privados, allá cada cual. Por cierto, que después de ¡Ciudadanos del futuro!, donde aún y siempre podréis colaborar, mañana saldrá a la luz un segundo tema para calentar aún más los meses de verano. Y sí, estamos excitados.

Nada más por ahora, os seguimos esperando. Disfrutad del paseo.

Cómo funciona Concyborg

  • Concyborg se articula en torno a una wiki y se difunde a través de un blog y diversos perfiles en redes sociales.
  • Como dinamizadores de este juego, nuestra premisa consiste en lanzar un tema bimestral a través del blog, Facebook y Twitter que crecerá en la wiki. A partir de las aportaciones de los miembros de Concyborg, ese tema generaría uno o varios textos colaborativos ad infinitum en un proceso de construcción de conocimiento, que servirá a su propio elemento de desarrollo.
  • Para hacerse miembro, sólo hay que solicitarlo en la wiki a través del botón ‘Únete‘ y en menos de 24 horas se emitirá luz verde para editar y proponer cuantos textos se quieran.

    Algunas referencias sobre las wikis en Internet

    Wiki, la web más participativa. Artículo de Mercè Molist, 16/04/02.

    Sobre cómo las instituciones de la ciudad de Nueva York utilizan la wiki para fomentar la transparencia y el compromiso. vía Next American City / The New York World. 23/04/2012.

    Wikipedia, el gran referente.

    artandpopularculture Nuevo proyecto del creador de Jahsonic y favorito de Concyborg.

El cuerpo manipulado / Espacios de resistencia frente a identidades capitalistas en el medio audiovisual

cine, código abierto, cuir, cultura libre, cultura popular, documental, género, LGTB, TIQQUN

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El pasado 9 de mayo tuve la oportunidad de participar en el Seminario Interuniversitario Permamente de Investigación de Género, Estética y Cultura Audiovisual (GECA), celebrado en la Facultad de la Información de la UCM. Rodeado de académicos y performers, y tras la entusiasta presentación de Rosa San Segundo, llegó mi turno para destacar en primer lugar que, si bien el hecho de aparecer en el programa como independent scholar me permitía cierta liberta de planteamiento, los compromisos laborales de quien figuraba junto a mi nombre con la misión de investigar, redactar y presentar el trabajo conmigo me dejaban solo ante el peligro. Quién sabe a dónde hubiésemos llegado trascendiendo el planteamiento inicial en esta ocasión, pero estoy seguro de que en el futuro atacaré con Carlos otros proyectos a dúo. En cualquier caso lo que viene a continuación constituye una adaptación al blog de lo que quise transmitir con esta intervención. Y entonces también empecé con esta secuencia de ‘Mr Lonely’, de Harmony Korine, en la que, sobre las imágenes de un imitador de Michael Jackson, una voz en off nos recuerda que ha llegado el momento de ser quienes no somos…

Sin entrar de lleno en la temida prosa asociada a la sociedad de control de Deleuze o la biopolítica* de Foucault, me referiré a ambos modelos a través de La Teoría del Bloom y la crisis de la presencia, de TIQQUN, que en cierto modo parte del pensamiento de los anteriores y espero sirva para entender el por qué del título de esta entrada y su relación con las dos películas que analizaré a continuación.

Introducción a la crisis de la presencia

Además de TIQQUN, Amador Fernández Savater lo interpreta de forma admirable cuando explica que esta crisis surge a partir de nuestra propia inquietud respecto al núcleo de creencias, fidelidades y deseos que nos constituyen, y deriva en el problema de nuestra propia existencia para el mundo, claro está, capitalista. En cierto modo, en la crisis de la presencia colapsa la realidad y nosotros con ella, disponiendo otro punto de partida para nuestro habitar, forzándonos a actuar. Pero en el esquema metafísico, la presencia soberana se alza frente un mundo de cosas opuesto que trata de gobernar mediante el lenguaje y la técnica, y la gran dificultad es que ese desplazamiento no puede ser, como apuntaba Heidegger, “fabricado ni forzado”. Por tanto esa crisis, que puede ser individual aunque ya se siente colectiva, nos da dos opciones: declararnos vencidos y dejar de vivir, o reinventar la presencia como ser-en-relación.

¿Cómo combatir la crisis de la presencia? Una vez sabemos que sus efectos sólo pueden ser negativos donde el ideal normativo es la presencia soberana, hay que hacer de la crisis una fuente de energía casi mágica, mítica, absolutamente pagana: asumiéndola para terminar dominándola con ornamentos y cambios en nuestro propio cuerpo rescatando incluso la idea de fetichismo. Este ritual supondría el principio activo de un nuevo nacimiento “orgánico” incorporando al propio huésped, por eso se asume que de la crisis de la presencia se vuelve siendo otro.

¿Pero cómo puede sostenerse una sociedad que produce masivamente este estado? Es la tarea de los dispositivos, que entretienen, controlan y reproducen de manera indefinida nuestra situación de ausencia al mundo, envenenándolo: esa es la tarea del capitalismo. Resumiendo, es el “suplemento” que permite a una presencia en crisis seguir funcionando como si fuese una presencia asegurada, como si no pasara nada, negando para ello al huésped que se ha alojado en nosotros. Tan perverso que reduce toda la complejidad de una presencia en crisis a un enfrentamiento entre el Bien (la presencia soberana) y el Mal (lo que trae la crisis). ¿Ejemplos concretos? Ahí están la religión o los roles sociales, sin ir más lejos.

¿Y cómo pueden reflejar este conflicto el cine y la cultura audiovisual? A continuación presento dos de las últimas películas que he visto donde se presentan las dos caras del resultado más extremo de esa crisis de la presencia.

De la tragedia corporal de Elvira/Erwin…

La muerte en extrañas circunstancias de su amante Armin Meier llevó a Rainer Werner Fassbinder a realizar la que sería su obra más intimista y exorbitante en 1978. Este luctuoso melodrama que es “En un año con trece Lunas” muestra los últimos días del transexual Elvira/Erwin, quien por la devoción que sentía hacia un poderoso y manipulador agente de negocios, se hizo operar en Casablanca para convertirse en una mujer, volver a Alemania y luchar así por un amor que jamás sería correspondido. Acompañado siempre por su amiga Zora, prostituta, Elvira busca cariño y respuestas en las personas de su alrededor durante los últimos días de su vida. No es casual que la acción transcurra en Frankfurt, paradigma del capitalismo europeo y ciudad donde las contradicciones sociales aparecen en cada esquina.

De entre las imperecederas secuencias de ‘En un año con trece lunas’, ninguna tan cruda como del matadero donde, mientras los carniceros sacrifican, despellejan y despiezan a las vacas en clara consonancia con la tragedia de su cuerpo, Elvira parece mimetizarse con los jirones de carne que cuelgan para secarse a la vera de una sociedad metódica cuando da forma a sus ciudadanos en una cinta transportadora de sumisión. Elvira es un ser vulnerable, totalmente dominada por otra persona que de algún modo le ha ido dando forma hasta hacer que viva en una prisión fabricada por ella misma. Y todo para dar amor, ya lo declaraba Fassbinder:

“Mi cine versa sobre el aprovechamiento, la explotación de los sentimientos dentro del sistema en que vivimos.”

Como aporta Rafa Morata en su excepcional blog sobre el director alemán, el crítico Wolfram Schütte rubricó su crónica de la película en 1978 con una cita de Heinrich Mann: “El esteticismo es producto de tiempos sin esperanza, de estados que matan la esperanza.” Así es, a lo largo de la inmensa filmografía de Fassbinder para cine y televisión confluyen el deseo tortuoso, las relaciones de poder y la identidad social como con ningún otro director (a excepción de Buñuel, quien sin embargo parece tomar cierta distancia con sus personajes). Recuperando los parámetros de la crisis de la presencia y según las dos opciones que se nos muestran para salir de ella, sería difícil negar que Elvira/Erwin opta por la opción de darse por vencido.

…al cut-up identitario de Breyer P-Orridge

Más de 30 años después, en 2011 y de la mano de Marie Losier, se estrenaba ‘The Ballad of Genesis and Lady Jaye, documental a medio camino entre el reality fetichista y el collage estético-emocional sobre el proyecto lisérgico de una nueva era protagonizada por un nuevo género. Genesis P’Orridge, músico y performer, pionero artístico y transgresor como muy pocos, decide por amor no parecerse a Lady Jaye, su mujer, sino emprender un viaje con ella para llegar a ser la misma persona, para mimetizarse, instaurando un nuevo género, el de Pandroginia. En palabras de Genesis:

“No versa sobre el género. Algunos hombres se sienten atrapados en el cuerpo de una mujer; y algunas mujeres, atrapadas en un cuerpo de hombre. Según la pandroginia, el individuo se siente atrapado en un solo cuerpo. El cuerpo es sólo la maleta que llevamos alrededor. Sobre todo la mente, el conocimiento.”

¿Por qué, retomando la crisis de la presencia, considero que estamos ante un caso que reinventa la presencia como ser-en-relación?

En un mundo en el que se nos anestesia y se nos paraliza porque se ha empezado por liquidar ese otro lugar al que huir, Genesis y Lady Jaye (en adelante, Breyer P’Orridge a partir sus respectivos nombres) se anestesian voluntariamente y llegar a formar lo que enunciara Santo Tomás, sobre la necesidad de formar quasi unum corpus, un solo cuerpo, al tiempo que toda la Antigüedad insistirá en la igual necesidad de los miembros para el bienestar del organismo.

Es crucial en el manifiesto de Breyer P-Orridge entender la maleabilidad de la identidad física y de su comportamiento cuando califican el ADN como “un parásito evolucionado” y el cuerpo como “un logo, un jeroglífico, el holograma de una muñeca construido a partir de expectaciones externas antes de que podamos hablar y utilizar el lenguaje.” ¿Qué es si no el nombre propio, que se nos da proféticamente antes de nacer? A partir de ahí, y como en el caso de técnicas propias de la transexualidad, el travestismo, la cirugía estética, el piercing o los tatuajes, todos ellos impulsos calculados hacia la siguiente fase, hacia convertirse en el Otro, Breyer P-Orridge aplicaron el sistema del cut-up** y el concepto de la Tercera Mente en el YO ficticio para crear la ahistoria no autorizada de sus propias vidas. De este modo, Breyer P-Orridge suplen sus cuerpos separados, las individualidades y los egos hacia un proceso irreversible de cut-up identitario para producir un tercer ser, “otra” entidad.

“La Pandrogenia no trata de definir diferencias sino de crear similaridades: unificar y resolver.”

Breyer P-Orridge creen que, como la moral, los sistemas binarios encapsulados en la sociedad, la cultura y la biología son la raíz de los conflictos, absolutas agresiones que a cambio justifican y mantienen sistemas opresivos de control además de jerarquías. Las sociedades dualistas, nos dice, se han convertido en algo tan inerte, consumista y autorreproductor que amenazan la existencia de nuestra especia y la pragmática belleza de los infinitos modos de expresarse. En este contexto el viaje, representado por Pandroginia y la creación experimental de una tercera forma de género neutral no sólo está relacionado con las estrategias de supervivencia de las especies, sino también con el descubrimiento de un nuevo mito de la creación de código abierto en el siglo XXI. ¿Acaso no volvieron de la crisis de la presencia siendo otro, reinventándose como ser-en-relación? Una vez más, en palabras de Genesis durante la presentación del documental de Loisier en el Festival de Cine de Berlín de 2011:

“Queríamos acabar con las dualidades de una sociedad que divide a todo en dos: hombre y mujer, blanco y negro…”

Llegados a este punto sería importante recalcar que aunque Lady Jaye murió en 2007, Genesis sigue refiriéndose a sí mismo en plural.

Pensar la diferencia

Con todo, creo que ‘En un año con 13 lunas’ y ‘The Ballad of Genesis and Lady Jaye’ invitan a pensar la diferencia, a identificar las formas que adopta el poder capitalista para reprimir las libertades civiles, cada una en un extremo de esa postura ante la crisis: el suicidio como alegoría de la capitulación, y el renacimiento de un tercer sexo más allá de la identificación clásica de género. Tal vez la Pandroginia de Breyer P-Orrdidge recoja el testigo que legó Buñuel, a quien volvemos para citar su amour fou de ‘La Edad de Oro‘, donde un hombre y una mujer difícilmente llegarán a unirse. Y todo esto hoy, en un contexto en el que, si nos referimos a la salud, surgen voces que señalan a la medicina como el brazo armado del poder actual: una medicina genética, mercantilista, heredera de la biopolítica, en absoluto terapéutica y con la Viagra como estandarte desde hace tiempo. Por todo ello el desafío de Breyer P-Orridge resulta múltiple, se mire desde donde se mire.

Pero tal vez no haga falta llegar a límites quirúrjicos para superar la crisis de la presencia y volver de ella siendo otro. ¿Bastaría con disfrazarse de Michael Jackson o de Marylin Monroe como en ‘Mr Lonely’? Desde luego, quienes hayan disfrutado de esta cinta tampoco garantizarán que salgas indemne si eliges esa inocente opción y decides emprender el viaje para ser otro sin reconocer antes la crisis de la presencia.

Bibliografía y recursos en internet

Melusina y Acuarela Libros editan las obras de TIQQUN.

¿Por qué estamos en guerra? Albert Lladó para La Vanguardia, 06/03/2012

• La anarquía de la imaginación, Entrevistas, ensayos y notas. Rainer Werner Fassbinder. Ediciones Paidós, Colección La memoria del cine. Barcelona, 2002

Notas

* El poder de hacer vivir y dejar morir, sintetiza TIQQUN.
** El cut-up, si bien fue inventado por DaDa, fue implementado por William S. Burroghs en toda su obra con resultados que difícilmente dejarán de ser de visionarios. Cabe destacar el influjo del autor norteamericano tanto en la vida de Genesis P-Orridge como en la obra de los propios Foucault y Deleuze.

Invertir en cultura: por una Ley de Mecenazgo abierta a micromecenazgos

comunicación cultural, crowdfunding, cultura libre, economía social, financiación, innovación, ley de mecenazgo, nuevos modelos de negocio, Políticas Culturales, procomún

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Arden las redes sociales desde que el nuevo Ministro de Cultura (y Educación y Deporte), José Ignacio Wert, anunciara esta mañana que será el 2 de febrero cuando saque a relucir la Ley de Mecenazgo, tan ansiada por unos como inquietante para otros. Tras los vaivenes acerca de dar o no continuidad a la Ley Sinde y contentar a los lobbies norteamericanos, cambia ahora el caballo de batalla del Ministerio. ¿Por qué tanto revuelo? Para empezar, supone abrir una vía de financiación casi virgen en el Estado español. Parece que en EE.UU. funciona, allí lo que donas a una organización sin ánimo de lucro revierte positivamente de manera que puedes desgravártelo de los impuestos. La mecánica parece interesante, y se trata de un sistema de democracia directa; tú decides qué quieres apoyar. Pero desde la comparecencia de Wert las dudas acechan, ¿será una ley que establezca incentivos fiscales sólo para los grandes acontecimientos “de excepcional interés público” o para todos los proyectos culturales que tengan interés social?

Basta un repaso no demasiado exhaustivo por otros diarios online para descubrir que el fin de esta Ley no es otro que constatar la apuesta por el modelo anglosajón en cultura, lo hemos debatido anteriormente en este blog. Si no hay recursos, como nos quieren hacer ver, la cultura no iba a ser excepción en este proceso de desarme de la res publica. En sintonía con José Guirao, presidente de La Casa Encendida, pienso que cualquier cambio de modelo – y más cuando se legisla al respecto – ha de acompañarse de un proceso de sensibilización y debate que saque a la luz las ventajas y desventajas de, en este caso, invertir en cultura. ¿Suena utópico? Tal vez, pero cuando las grandes instituciones y los más poderosos patrocinadores se unen y hablan de “favorecer la participación de la sociedad en la cultura” uno ya ha vivido lo suficiente como para seguir dudando de cuanto le rodea. ¿De veras habrá espacio para todos los agentes sociales… o se trata de otra perversión del lenguaje para indicar que será una nueva alternativa de derivar fondos públicos y control mediático hacia el sector privado? Da la sensación de que será una Ley que beneficiará exclusivamente a los grandes patrocinadores. Nunca tuve tantas ganas de sentir que me estaba equivocando.

El micromecenazgo o crowdfunding irrumpe en escena

Llegados a este punto voy a hacer caso a dos de mis asiduas y vamos a hablar sobre crowdfunding con la boca abierta, que nadie nos oye. Estoy seguro de que la mayoría de vosotros conoce el término, pero por si acaso, apuntaré que el crowdfunding o financiación colectiva supone un modo emergente de financiación e incluso de “mecenazgo digital” en la web 2.0 susceptible de recompensa o contrapartida según el dinero invertido. A pesar de que desde el año pasado la popularidad del término aumentaba en todos los blogs de tecnología, cultura libre y economía social, el concepto deriva del crowdsourcing y tiene en Kickstarter un ejemplo pionero. A mi modo de ver lo más innovador de este sistema es que me permitiría actuar como participante y coproductor de los proyectos culturales que verdaderamente me interesan.

Así es, este sistema disfruta de cierto grado de aceptación porque consigue una nueva forma de asociacionismo cultural creando vínculos entre el consumidor y el fundador o promotor de un proyecto (por eso se llaman proyectos “bottom-up”) hasta forjar una verdadera comunidad y ser un vehículo incontestable de difusión del procomún* y de cualquier otro tipo de proceso de gestión colectiva de recursos. Y aunque puede plantear numerosas suspicacias en su modo de operar (¿Cómo ganarse la confianza de esos fans/microinversores antes siquiera de haber producido la obra? ¿Qué infraestructuras necesito como creador para además, transmitir transparencia y otorgar verdadera democracia al permitir que el público opine y aporte ideas y opiniones a mi obra? ¿Cómo dar visibilidad a mi proyecto?), ahí va un ejemplo que tal vez pueda servir para disipar dudas: desde diciembre de 2011 participo en la iniciativa #bookcamping a través de Goteo.org y desde entonces no han dejado de informarme sobre el estado de la financiación y demás objetivos que se traen entre manos. Transparencia y vértigo desde la Red, no esperaba menos.

Entonces, ¿Micromecenazgo digital contra Ley de Mecenazgo? Esperemos a saber qué ocurre el 2 de febrero. Estamos ante una nueva oportunidad para el sector cultural. Tal es así que si estas iniciativas de crowdfunding viniesen también de la mano de algún tipo de facilidad institucional que garantizase su funcionamiento, gozarían de una aceptación aún más rápida. No en vano, estamos ante un fenómeno que sustituiría también cierta labor casi exclusiva hasta ahora de los bancos y dejaría fluir la voluntad y el empoderamiento del público cuando hablamos de financiación, producción y consumo en el sector cultural. Así que si a esta coyuntura le sumásemos una Ley de Patrocinio y Mecenazgo abierta al público además de a las grandes corporaciones e instituciones consolidadas, ¿no serviría acaso para estimular la confianza en el sector e implicar realmente al usuario -público, consumidor, llamémosle como queramos- ? No sólo estamos ante una nueva propuesta de financiación, sino que parece que además conlleva un cambio de mentalidad.

*Crowdfunding y procomún en la Red

Olivier Schulbaum, de Platoniq, nos habla de crowdfunding para #masacritica y CCCBLab

El crowdfunding como caballo de Troya del procomún, según miembros de Goteo.org para CCCBLab

Periodismo, servicio público y ciudadanía en la Red neutral. Pau Llop en la presentación de Goteo.org. 4/11/2011

Algunas plataformas de crowdfunding en España

Goteo

Verkami

Lanzanos

Injoinet

Fandyu

III Foro de Industrias Culturales

cultura libre, industrias culturales, Políticas Culturales, procomún

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Excma. Sra. Dña. Ángeles González-Sinde, Ministra de Cultura,

El III Foro de Industrias Culturales que usted misma inauguró hace dos días y que ayer se clausuraba en el MNCARS tenía el fin de estudiar los cambios que están modificando las pautas de producción y consumo cultural en España. Durante este tiempo, empresarios, profesionales y expertos de consumo masivo se reunían y debatían para tratar los nuevos desafíos a los que se enfrentan las industrias culturales. Es interesante destacar que también formaron parte de estas jornadas miembros afines a los principales partidos políticos, que contaban incluso con una mesa propia de debate. En el programa no encontrábamos ninguna mención a la investigación o a la innovación y a las empresas emergentes del sector, sino que todas las mesas y bloques temáticos se plantearon alrededor de las plataformas relacionadas con el espectáculo y las prácticas culturales de consumo tradicional y masivo. En cualquier caso y a partir de la nota media de unos indicadores establecidos por los propios organizadores, el titular del mismo día que daba comienzo el Foro en El País, también presente en el comité organizador del evento, no se hacía esperar: Aprobado por los pelos para la cultura española. ¿Pero por qué?

“Lo que está en peligro es la pervivencia misma de la cultura. Es un asunto de Estado que tiene que ver con el bien común.” Ángeles González-Sinde

Era este alarmista mensaje emitida por usted al abrir el debate lo que me empujaba a escribirle unas líneas. Una vez más y según estas declaraciones corremos el riesgo de caer en la trampa del engaño, del oximorón, y creer que el tejido cultural se sustenta y se nutre únicamente al concepto de Industrias Culturales. ¿Qué es cultura para usted, Ministra? ¿Qué es lo que está en peligro realmente, la cultura o el Ministerio de Cultura? ¿Acaso la cultura parte exclusivamente de las instituciones públicas? ¿Cuál es el papel de los organismos públicos de gestión cultural? Según este juicio da la sensación de que la política cultural pretende definir, vertebrar y poseer la cultura de un país, de una región, de cualquier territorio… ¿como en el modelo doctrinal totalitario? Compruebo que hace tiempo que olvidaron los principales valores y el fundamento sobre el que debiera actuar la política cultural: el propio territorio. A partir de aquí usted sabrá que la consulta y la participación serían los estandartes de la ética; el conocimiento de la infraestructura, el consumo y las expectativas constituirían el alimento; y la visión estratégica siempre a largo plazo, el Norte.

Por otra parte pero sin soltar la brújula, me encantaría saber a qué se refiere usted con “bien común” y que lo explicase, tal vez extrajera alguna conclusión reveladora. Me pregunto si todas aquéllas Fundaciones que se vieron favorecidas con el reparto de subvenciones dependientes de su cartera en octubre de este año contribuirán a ese bien común, y en qué medida se fomenta así la cultura en el Estado. ¿Sabrían los participantes de la mesa política de este III Foro de Industrias Culturales contestar esta pregunta? Mientras tanto, llevamos años escuchando que los museos están temblando y no dejamos de ver cómo se inauguran centros de arte contemporáneo que carecen de fondos propios para la producción. No podemos olvidar los espacios independientes, incapaces incluso de crear redes porque seguro que ni el propio Ministerio de Cultura los reconoce. ¿Qué partida se destinó hace menos de un mes a los verdaderos Proyectos Culturales?

La conclusión principal es que la asignatura pendiente sigue siendo la internacionalización, algo que en el ámbito europeo ha sido “un fracaso”.

Esta vez la cita es del propio diario refiriéndose a la internacionalización de la cultura española. Pues bien, ¿qué esperaban si no sabían qué vendían? A mí lo que me extraña es que hayan aprobado, pelos aparte. En cualquier caso estoy impaciente por conocer las conclusiones finales de este III Foro de Industrias Culturales. Seguro que se tratará de algo grande, espero sorprenderme.

Reciba un cordial saludo.

Bibliografía y recursos en internet

Declaración Comisión de Cultura Acampada Bcn Julio 2011

• Bourdieu, P. (1995) Las reglas del arte Anagrama: Barcelona

www.culturalpolicies.net

www.ifacca.org

www.labforculture.org/es

portal.unesco.org

Culture & Access Commons: recursos y derechos educativos, sociales y culturales

Commons, Creative Commons, cultura libre, economía social, Políticas Culturales, procomún

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Quería aprovechar un tweet de mis contactos publicado hace unos días que coqueteaba con el rumor de la inminente desaparición del Ministerio de Cultura. De resultar cierta la idea y consumarse en un futuro próximo, España dejaría de lado definitivamente el modelo tradicional francés de política cultural en el que el Estado actúa como garante y gestor de sus instituciones, para optar por una visión más anglosajona y por ello más economicista y empresarial de la política, cediendo las “competencias” a las Comunidades Autónomas. Bajo esta aparentemente inofensiva medida subyacería una sutil aunque depredadora estrategia que avalaría las políticas neoliberales de casi todas las autonomías del Estado.

Esto me lleva a posicionarme porque pienso que el objetivo de la política cultural nunca debiera ser el de valorar económicamente sus recursos. Parece que nos hemos acostumbrado a ver cómo se fijan indicadores para explotar la creatividad y las ideas al amparo de los últimos Gobiernos con las leyes y releyes sobre propiedad intelectual o la regulación de la red y otras formas de expresión e información. ¿Tan mal se ha promocionado el propio sector cultural que esos han sido los ámbitos de actuación más sonados? Lo que está claro es que hay a quien no le conviene investigar en las posibilidades del acceso libre a la cultura porque entre otros motivos, seguramente ni las propias autoridades entiendan o sean capaces de defender el propio significado del término a lo largo de la historia y según la disciplina que lo aborde. De todos modos y como apuntaba, me resigno a valorar y categorizar la cultura como un sector económico más, ligado a un mercado “cultural” derivado de la progresiva externalización de competencias públicas. Alarmas aparte, aprovecharé que todavía no ha culminado ningún proceso y como siempre que se cierne la oscuridad, lo importante es entender los por qués y encontrar el modo de apoyar cualquier atisbo de resistencia.

Efectivamente, el primer paso es tomar conciencia de que hoy cualquier discurso sobre cultura y sociedad no puede disociarse del de democracia y política pública. A mi modo de entender, la corriente dominante nos quiere convencer de que no hay tiempo ni recursos para dedicarlo a patrimonio, artes y cualquier otro medio de transmisión cultural o de conocimiento, y de hecho se trata de un ámbito cada vez más alejado de prioridades para propuestas de intervención pública.. como ocurre con la Educación, la Sanidad o el Medioambiente. Y es en este punto donde quiero recoger la idea del procomún(1) y su aplicación a la cultura mediante los Culture Commons a propuesta de Bill Ivey, o a los recursos sociales mediante los Access Commons. El origen de estos términos y su explicación son bien sencillos una vez hemos comprendido y asimilado sus aplicaciones, como la misma Wikipedia o las licencias Creative Commons.

Tal vez convenga recordar que hace ya mucho tiempo que se trabaja en un flujo regenerativo de la obsoleta cadena de producción fordista, y que probablemente las prácticas culturales hayan sido pioneras en abrazar esta transformación. ¿Qué quiere decir esto? Básicamente y además de otras bondades, que vivimos un nuevo paradigma en el que el ciclo consiste en producir, usar y compartir para distribuir más equitativamente costes y beneficios con recursos (¿o derechos?) que nunca debieran ser tratados como meros bienes comerciales. En cualquier caso, el objetivo último siempre sería participar y fomentar una sociedad sostenible a través de las 5 Áreas del Procomún:

1. Food Commons, 2. Energy Commons, 3. Thing Commons

El aire, las hierbas medicinales, la noche, el silencio, el agua, la biodiversidad.. Estas tres áreas del procomún parecen proveer las necesidades vitales desde el punto de vista físiológico del ser humano, entre otras.

4. Culture Commons

Para permitir al ser humano expresarse, comunicarse y hacer uso de la memoria. Resulta interesante descubrir que de aquí surgen las licencias Creative Commons.

5. …y Access Commons

Para permitir el acceso a la medicina, la educación, la libre expresión y los recursos sociales. Encontramos:

Centrándonos en estos dos últimos Commons, vemos que coinciden con los ámbitos de los que hablábamos como susceptibles de ser arrebatados, “olvidados” o, directamente, vendidos estos días. Tradicionalmente, en la antigua y categórica pirámide de Maslow, eran los que ocupaban la cumbre del sistema. Parece que alguien sigue creyendo en esta forma de representación y no piensa detenerse hasta ganar la carrera por acaparar la base, su cimiento. Aunque está visto que también los hay quienes han empezado por abajo: ¿a alguien le suena la mercantilización y privatización del Canal de Isabel II de Madrid?

Igual que podemos trabajar con Flickr (un momento… ¿otra empresa privada para gestionar procomún?) o intercambiar diseños arquitectónicos, ilustraciones científicas, software, canciones, blogs, webs y novelas que se adaptan a los parámetros de Creative Commons, también hay quien investiga y lucha por abrir las patentes farmaceúticas, publicar los últimos descubrimientos del genoma humano o dar a conocer los niveles de toxicidad de ciertos medicamentos al margen de los intereses privados. Y ya no hace falta ser un erudito para comprender esta dinámica cuando son ya más de 53 países en los que se adaptan también las licencias CC a las leyes nacionales para promocionar nuevas formas de producir, compartir y distribuir trabajos creativos, ¿sabes si está el tuyo en la lista? Si la información sigue siendo el poder y ha tardado tanto en circular entre nosotros, no estaría de más expandir este horizonte, disfrutarlo y velar por su defensa en caso de que surjan tentáculos reguladores con hambre de latente e insaciable discurso monetario.

(1) Este jueves 29 de septiembre se presentaba 15M.cc en el Laboratorio del Procomún de Medialab-Prado, a cargo de Antonio Lafuente, investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC) en el área de estudios de la ciencia.

Artículos, Bibliografía y recursos en Internet

Jaron Rowan en Diagonal, 19 de septiembre de 2011.

• Elinor Ostrom (1990). Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action. Cambridge University Press.

creativecommons.org

onthecommons.org

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