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Concyborg y la wiki, ¿hay alguien ahí?

código abierto, comunicación cultural, cultura libre, cultura popular, educación virtual, innovación, investigación colectiva, movimientos asociativos, procomún

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Se cumple mes y medio de la llegada de Concyborg a la Red con su primer bloque temático: ¡Ciudadanos del futuro! Ideada como una plataforma online con la misión de crear una comunidad de conocimiento, debate e investigación colectiva, Concyborg se alimenta de una selección de contenidos compartidos sobre cultura y educación en una wiki.

¿Cómo se logra ese objetivo? Como artífices de esta ciberaventura, Clara y yo seguimos pensando que su funcionamiento es fácil una vez entendidas las reglas del juego. Si quieres saber cómo se articula Concyborg, qué es una wiki, o si persisten las dudas, encontrarás información y un par de vídeos explicativos para abordar esta plataforma más abajo, en esta misma entrada.

Finalizado el periodo de pruebas y repasando la reciente acogida al proyecto a modo de cuaderno de bitácora, lo cierto es que aquélla resultó más que gratificante, ya lo creo. No faltaron elogios acerca de la propia iniciativa, del buen momento en el que aterrizaba y del mismo diseño de la plataforma, pero al cierre de esta edición inaugural bajo una temática que pienso nos atañe a todos (¿a quién no le importa la ciudad donde vive?), la respuesta efectiva aún sigue siendo tímida. Hay quien, sin airearlo, argumenta miedo al editar o al no sentirse plenamente capaz de abordar una nueva tecnología no más compleja que el mecanismo de los ensimismados y narcisistas Facebook o Instagram, ¿acaso era esto el futuro? Y lo de Twitter no es otro cantar.

¿Hay alguien ahí?

¿Estamos preparados para dejar aparte el ego vertido en un Facebook o un Twitter si se trata de dinamizar un texto colaborativo y viajar más allá del ombligo? ¿Sabríamos apartar la construcción de la idea que queremos transmitir de nosotros mismos a los demás y centrarnos en construir conocimiento sobre un tema, sin más? ¿En qué medida influyen el temor, la vergüenza o el recelo al volcar las propias reflexiones sobre un tema concreto? A pesar de que la andadura de Concyborg es demasiado corta (¡o por eso mismo, porque estamos a tiempo!) y de que ya antes de arrancar el proyecto abordábamos estas cuestiones, hoy sigo sin respuestas. Tal vez las redes sociales resulten más perversas de lo que creemos cuando me sobran razones para afirmar que el acceso a Internet es lo mejor que nos ha tocado vivir -bueno, y los Debates del Estado de Madrid-. Pensamos que los grupos de afinidad son excelentes puntos de partida para el surgimiento de una comunidad, pero está claro que hay más, que esto es sólo una hipótesis y que su confirmación sigue dependiendo de vosotros.

El tono de Concyborg es cercano, accesible, ingenioso a veces e incluso serio si lo requiere y se acompaña de hipervínculos para fomentar el hipertexto ¡y alimentar la curiosidad del lector! Está bien, es de noche, hace calor, han condenado a Videla aunque el opio y la absenta escasean cuando la ironía se dispara… pero constatar que a pesar del aviso, a la hora de la verdad la máxima aspiración del usuario medio de Internet pudiera no ser otra que darle al botón de Me Gusta sería gris, aburrido y desilusionante. Por eso me pregunto dónde están los usuarios potenciales de Concyborg. ¿Alguien conserva esa sangre en las yemas de los dedos? Fanzineros, geeks, inconformistas y utópicos comuneros, vampiros, guardias jurado releídos, rebeldes nerds, capullos, tocahuevos relamíos, marujas de la Red, ¿dónde andáis estos días? Definitivamente, espero que esos chemtrails no estén causando su efecto…

Con todo, no oculto que andamos satisfechos, campantes y orgullosos por este hijo tonto -Clara, más paciente que yo, dixit- al que cuidamos y alimentamos porque nos encanta y creemos tanto en él como en la fuerza creativa de sus padres. Al fin y al cabo es buen momento para desarrollar proyectos personales opensource, concertados o estrictamente privados, allá cada cual. Por cierto, que después de ¡Ciudadanos del futuro!, donde aún y siempre podréis colaborar, mañana saldrá a la luz un segundo tema para calentar aún más los meses de verano. Y sí, estamos excitados.

Nada más por ahora, os seguimos esperando. Disfrutad del paseo.

Cómo funciona Concyborg

  • Concyborg se articula en torno a una wiki y se difunde a través de un blog y diversos perfiles en redes sociales.
  • Como dinamizadores de este juego, nuestra premisa consiste en lanzar un tema bimestral a través del blog, Facebook y Twitter que crecerá en la wiki. A partir de las aportaciones de los miembros de Concyborg, ese tema generaría uno o varios textos colaborativos ad infinitum en un proceso de construcción de conocimiento, que servirá a su propio elemento de desarrollo.
  • Para hacerse miembro, sólo hay que solicitarlo en la wiki a través del botón ‘Únete‘ y en menos de 24 horas se emitirá luz verde para editar y proponer cuantos textos se quieran.

    Algunas referencias sobre las wikis en Internet

    Wiki, la web más participativa. Artículo de Mercè Molist, 16/04/02.

    Sobre cómo las instituciones de la ciudad de Nueva York utilizan la wiki para fomentar la transparencia y el compromiso. vía Next American City / The New York World. 23/04/2012.

    Wikipedia, el gran referente.

    artandpopularculture Nuevo proyecto del creador de Jahsonic y favorito de Concyborg.

Invertir en cultura: por una Ley de Mecenazgo abierta a micromecenazgos

comunicación cultural, crowdfunding, cultura libre, economía social, financiación, innovación, ley de mecenazgo, nuevos modelos de negocio, Políticas Culturales, procomún

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Arden las redes sociales desde que el nuevo Ministro de Cultura (y Educación y Deporte), José Ignacio Wert, anunciara esta mañana que será el 2 de febrero cuando saque a relucir la Ley de Mecenazgo, tan ansiada por unos como inquietante para otros. Tras los vaivenes acerca de dar o no continuidad a la Ley Sinde y contentar a los lobbies norteamericanos, cambia ahora el caballo de batalla del Ministerio. ¿Por qué tanto revuelo? Para empezar, supone abrir una vía de financiación casi virgen en el Estado español. Parece que en EE.UU. funciona, allí lo que donas a una organización sin ánimo de lucro revierte positivamente de manera que puedes desgravártelo de los impuestos. La mecánica parece interesante, y se trata de un sistema de democracia directa; tú decides qué quieres apoyar. Pero desde la comparecencia de Wert las dudas acechan, ¿será una ley que establezca incentivos fiscales sólo para los grandes acontecimientos “de excepcional interés público” o para todos los proyectos culturales que tengan interés social?

Basta un repaso no demasiado exhaustivo por otros diarios online para descubrir que el fin de esta Ley no es otro que constatar la apuesta por el modelo anglosajón en cultura, lo hemos debatido anteriormente en este blog. Si no hay recursos, como nos quieren hacer ver, la cultura no iba a ser excepción en este proceso de desarme de la res publica. En sintonía con José Guirao, presidente de La Casa Encendida, pienso que cualquier cambio de modelo – y más cuando se legisla al respecto – ha de acompañarse de un proceso de sensibilización y debate que saque a la luz las ventajas y desventajas de, en este caso, invertir en cultura. ¿Suena utópico? Tal vez, pero cuando las grandes instituciones y los más poderosos patrocinadores se unen y hablan de “favorecer la participación de la sociedad en la cultura” uno ya ha vivido lo suficiente como para seguir dudando de cuanto le rodea. ¿De veras habrá espacio para todos los agentes sociales… o se trata de otra perversión del lenguaje para indicar que será una nueva alternativa de derivar fondos públicos y control mediático hacia el sector privado? Da la sensación de que será una Ley que beneficiará exclusivamente a los grandes patrocinadores. Nunca tuve tantas ganas de sentir que me estaba equivocando.

El micromecenazgo o crowdfunding irrumpe en escena

Llegados a este punto voy a hacer caso a dos de mis asiduas y vamos a hablar sobre crowdfunding con la boca abierta, que nadie nos oye. Estoy seguro de que la mayoría de vosotros conoce el término, pero por si acaso, apuntaré que el crowdfunding o financiación colectiva supone un modo emergente de financiación e incluso de “mecenazgo digital” en la web 2.0 susceptible de recompensa o contrapartida según el dinero invertido. A pesar de que desde el año pasado la popularidad del término aumentaba en todos los blogs de tecnología, cultura libre y economía social, el concepto deriva del crowdsourcing y tiene en Kickstarter un ejemplo pionero. A mi modo de ver lo más innovador de este sistema es que me permitiría actuar como participante y coproductor de los proyectos culturales que verdaderamente me interesan.

Así es, este sistema disfruta de cierto grado de aceptación porque consigue una nueva forma de asociacionismo cultural creando vínculos entre el consumidor y el fundador o promotor de un proyecto (por eso se llaman proyectos “bottom-up”) hasta forjar una verdadera comunidad y ser un vehículo incontestable de difusión del procomún* y de cualquier otro tipo de proceso de gestión colectiva de recursos. Y aunque puede plantear numerosas suspicacias en su modo de operar (¿Cómo ganarse la confianza de esos fans/microinversores antes siquiera de haber producido la obra? ¿Qué infraestructuras necesito como creador para además, transmitir transparencia y otorgar verdadera democracia al permitir que el público opine y aporte ideas y opiniones a mi obra? ¿Cómo dar visibilidad a mi proyecto?), ahí va un ejemplo que tal vez pueda servir para disipar dudas: desde diciembre de 2011 participo en la iniciativa #bookcamping a través de Goteo.org y desde entonces no han dejado de informarme sobre el estado de la financiación y demás objetivos que se traen entre manos. Transparencia y vértigo desde la Red, no esperaba menos.

Entonces, ¿Micromecenazgo digital contra Ley de Mecenazgo? Esperemos a saber qué ocurre el 2 de febrero. Estamos ante una nueva oportunidad para el sector cultural. Tal es así que si estas iniciativas de crowdfunding viniesen también de la mano de algún tipo de facilidad institucional que garantizase su funcionamiento, gozarían de una aceptación aún más rápida. No en vano, estamos ante un fenómeno que sustituiría también cierta labor casi exclusiva hasta ahora de los bancos y dejaría fluir la voluntad y el empoderamiento del público cuando hablamos de financiación, producción y consumo en el sector cultural. Así que si a esta coyuntura le sumásemos una Ley de Patrocinio y Mecenazgo abierta al público además de a las grandes corporaciones e instituciones consolidadas, ¿no serviría acaso para estimular la confianza en el sector e implicar realmente al usuario -público, consumidor, llamémosle como queramos- ? No sólo estamos ante una nueva propuesta de financiación, sino que parece que además conlleva un cambio de mentalidad.

*Crowdfunding y procomún en la Red

Olivier Schulbaum, de Platoniq, nos habla de crowdfunding para #masacritica y CCCBLab

El crowdfunding como caballo de Troya del procomún, según miembros de Goteo.org para CCCBLab

Periodismo, servicio público y ciudadanía en la Red neutral. Pau Llop en la presentación de Goteo.org. 4/11/2011

Algunas plataformas de crowdfunding en España

Goteo

Verkami

Lanzanos

Injoinet

Fandyu

¿A dónde vas, Niemeyer?

arte, comunicación cultural, museos, Políticas Culturales, territorio y patrimonio

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La biología da respuesta a una de las dudas retóricas más recurrentes de la sabiduría popular: ¿qué vino antes, el huevo o la gallina? Sabemos que huevo es un organismo celular más sencillo, luego tuvo que llegar primero.

¿Y en cultura qué viene antes, el contenedor o el contenido? La polémica cronología del Centro Niemeyer de Avilés nos ayuda a entender una vez más que de nada sirve crear espacios multifuncionales de vanguardia si no están sujetos a una misión bien definida, con programas de contenidos coherentes y con una línea de comunicación clara. Si además incluimos la rapacidad y los inevitables intereses políticos y mediáticos en este cóctel, la insostenibilidad de la propuesta y su fracaso están garantizados.

Hace unos días descubría que los gestores del proyecto, nacido a la vera de la Fundación Principe de Asturias, lidiaban ya en 2007 con una alianza elitista de centros culturales al estilo del G8 en uno de los peores arranques conceptuales de cuantos hemos presenciado en el ámbito de la cultura de los últimos años. En el citado artículo se hacía referencia a la necesidad de “empezar a diseñar una nueva estrategia de marketing cultural” partiendo de la nada, sin tener en cuenta las tradiciones del territorio donde se asienta la institución, como si diera lo mismo que hablemos de Asturias o de Australia. Y así ha sido, puesto que la única constante que se ha repetido a lo largo de la trayectoria del Niemeyer ha sido la de “proyección internacional”, de cero a infinito sin contar hasta tres y empezando la casa por el tejado, tan propio de muchas instituciones españolas. Durante años los medios se hicieron eco de cada visita mediática a las obras del edificio mientras que las quejas ante la falta de información sobre las actividades diarias del Centro apenas tuvieron repercusión. ¿Qué favor hace este derroche de pretenciosidad y dudoso gusto a la imagen del Centro? ¿Cuál es la verdadera finalidad de crear centros culturales de renombre sin antes superar un análisis de demanda potencial, demanda real, y viabilidad a medio plazo? ¿Qué sería prioritario, aceptar la propuesta de un arquitecto estrella (“…un efecto Niemeyer capaz de rivalizar con el efecto Guggenheim.”) o revitalizar un espacio degradado en el entorno de la comarca industrial a través de la cultura? Bilbao trazó un plan integral que contó con el respaldo de la sociedad vasca apostando por un efecto llamada que revertiría positivamente en los ciudadanos, y aunque para muchos los efectos de este cambio siguen siendo discutibles, partieron del largo plazo para trascender la mentalidad colectiva. No ha sido el caso del Principado, cuyos objetivos jamás tuvieron en cuenta la ciudadanía y el territorio.

Durante las últimas semanas de 2011 pudimos ver cómo se sucedían muestras de apoyo más o menos justificadas al proyecto a pesar del descontento de la población, hasta que por fin se confirmaba que el Centro había pasado a manos de la sociedad mercantil pública RECREA. Aún hoy, si alguien observa indicios de un enunciado que resuelva hacia dónde discurrirá su programación y política de comunicación, ruego lo analice, lo contraste y lo difunda con ayuda de la biología si hace falta cuanto antes.

Artículos, bibliografía y recursos en internet

El futuro del Centro Niemeyer. El País, 20/12/2011

Esteban, Iñaki. El efecto Guggenheim, Ed. Anagrama

@CentroNiemeyer en Twitter

Épica en prosa del e-book

comunicación cultural, e-book, industria editorial, innovación, libro, nuevos modelos de negocio

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Empezamos con cifras, comparando los indicadores del mercado estadounidense y el nuestro, que siempre nos ha gustado. Los datos que arrojan los medios de comunicación nos hablan de que en el país americano, el libro electrónico ocupa casi un 20% de la cuota de mercado del sector editorial, y que las ganancias de este nuevo formato van camino de duplicarse con respecto al año pasado. En España apenas llegamos al 3%, y con estos datos uno se pregunta qué es lo que leen en los Estados Unidos o qué es lo que no leemos aquí.

Ironías localistas aparte, nadie negará que al otro lado del Atlántico la tecnología se toma en serio y se incorpora a todos los valores de la esfera cultural. Conscientes de la caída del mercado editorial en todo el mundo ante el avance del ocio visual y de Internet, las librerías tradicionales como Barnes & Noble y las operadoras de telefonía trabajaban desde hace años en adaptar los libros digitales al consumidor a través de una conexión de redes y dispositivos industriales y electrónicos. Tal vez no todo el mundo disponga de un Kindle o un iPad ¿pero quién no tiene un teléfono? Una vez más el mercado y la sociedad anglosajona nos lleva ventaja a la hora de adaptar y flexibilizar los mecanismos de acceso a la tecnología. Mientras desde las instituciones públicas se reducen las ayudas al fomento de la lectura, se me ocurre imaginar que tal vez se esté trabajando antes en frenar la piratería de un sector que todavía no se ha asentado que en promocionar su acercamiento al público. ¿Por qué es tan difícil encontrar cualquier iniciativa española orientada a divulgar las bondades del e-book? En un país donde las leyes del libro electrónico son idénticas a las del libro tradicional y donde aún coletean amargos ecos del debate sobre el precio único y claro, hasta el IVA es igual tanto si has comprado un volumen con páginas como si lo has descargado de donde quieras.

Catálogos de arte, libros-objeto, libros infantiles con sus pop-ups y sus texturas, tal vez las únicas subespecies destinadas a sobrevivir en las estanterías de las librerías y bibliotecas tal y como las conocemos, ¿por qué? Difícilmente estos formatos puede sustituirse por un e-book, luego ¿quién está detrás del erróneo planteamiento de márketing en lo concerniente al libro electrónico? ¿Por qué nos han hecho creer que es un sustituto del libro tradicional? Estamos ante un caso de innovación en la industria editorial, ¿no debiera traer consigo algún valor añadido? Echadle un vistazo a este ejemplo de los Estudios Moonbot del que nos hablan los chicos de Minus Is Better, a ver si la experiencia sería la misma con un libro de los de toda la vida o directamente no sería.

Ayer terminaba la Feria de Francfort 2011 y no es casual que llevara por subtítulo “Rethink, Renew”. En Alemania, el gran káiser tecnológico europeo, proliferan las cooperativas digitales y los acuerdos entre editoriales y libreros, como es el caso de Libreka! Aparentemente en el otro polo nos encontraríamos los casos de los países (muy) en desarrollo. Hace dos años la Feria del Libro de Guadalajara, la más importante en todos los aspectos del mercado hispanohablante, dedicaba su foro internacional de editores a la digitalizacion como un tema del futuro proximo. “Sabemos muy bien que los problemas que tenemos que enfrentar en Mexico son de otro perfil todavia. Estamos aun con la promocion de la lectura y hay muy poco acceso a los iPhone y a las iPads”, planteaba sabiamente David Unger, presidente de la feria. De hecho pienso que la carísima (por el acceso) y también reciente LIBER española no debiera seguir diferente línea argumental.

Una última cuestión para suavizar el drama y animar la batalla por la lectura, ¿qué valoramos más, el acceso a la última novela de nuestro autor o autora favorita o poseer el lustroso volumen para colorear la estantería? A pesar de que mi biblioteca virtual crece a diario con un poco de ficción y mucho texto divulgativo, por ahora sigo siendo leal al papel. Por eso, y a tenor de los últimos enredos empresariales en España, mientras no me lo pongan claro, me adapten aún más el visor o no disponga de todos los títulos que quiera sin ir más lejos, sigo ilusionado con la espera de pasar las páginas con el dedo, doblar las hojas, señalar con lápiz y oler las partículas de papel y tinta que se desprendan de la próxima novela de Tom Spanbauer. Volver a leerle sí que será épico.

Artículos, Bibliografía y recursos en Internet

Great Digital Expectations. The Economist, 10 de Septiembre de 2011

Situación Actual del Libro Electrónico en España. Documento de trabajo Observatorio de la Lectura y el Libro. MCU, Abril de 2011

¿Libro de papel o electrónico? por Mónica Parrilla, de Greenpeace